Shiraz

Shiraz
Gemma Love

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Día 1


Primer día sin Facebook.



  Después de la fiesta de cumpleaños me quedé con ese sabor de boca amargo de siempre, nada es lo que quiero; sin embargo los demás se divirtieron. Y como cada año, esas ganas de dejar que todo se vaya al caño mientras contemplo las ondas del mar, pero es Noviembre y en esta época ir a la playa es de locos; pero aunque ando loca, también ando sin  varo y sin tiempo, entonces mis 22 años han iniciado sin estar ahí. Lo demás sigue igual, la escuela infinita como el universo, queriendo acabar alguna vez, así que he llegado a pensar que es cuestión de gusto, entonces la escuela me gusta y saber que aún soy parte de ella me hace sentir un poco segura, pensando que quizá aún hay chance para tomar las cosas seriamente (algún día).  La situación económica  debiéndole el alma a toda franquicia, esperando algún día albergar más de cinco pesos en los bolsillos.

  La situación amorosa como es de esperar, con dolor de cabeza.Mientras, escucho a Bebe para ver si así me siento más Yo y menos extraña, a ver si de alguna forma me clavo en el cerebro que no soy un momento, soy para toda mi vida. No me importa, sólo quiero estar conmigo y a salvo. 

  Como parte de esta nueva etapa, mis 22 años fueron recibidos por una increíble gripe que me tiene casi muerta, y eso me gusta porque de alguna forma busco ser finiquitada por alguna enfermedad, algo más físico y menos psicológico. Por ratos no sé dónde meter la cabeza, me pica y todo eso que trae consigo un resfriado. Para colmo todo el mundo me cae gordo, de esos días en que ninguna prenda queda bien con la cara de muerta que trae uno. 

  Por otra parte mi cuerpo estallará de comida en cualquier  momentoque nefasto porque sientes que traes el abdomen  colgando como moco de pavo; pero igual ha de ser por la intolerancia a la lactosa y a todos esos dulces picosos que me he comido esta semana. Y luego sin ir a los ensayos de danza, que se supone me apasionan pero ni qué hacer cuando tienes una cuarentena mental.

  Y aquí estoy, en la chamba esperando que no vengan a comprar porque no tengo ganas de sonreírle a nadie, mi amargura es deliciosa cuando puedo escribir como ahora, quisiera dejarlo todo de nuevo, esa tentación de salir huyendo de la vida, como se sale del face, así de fácil.

“Me precipito y salto al vacío... empiezo a aprender como camina mi corazón” (Bebe. Buscome)

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