Shiraz

Shiraz
Gemma Love

domingo, 25 de diciembre de 2011

De la chingada

   En el mes de diciembre y no le encuentro nada de espíritu a estas ondas de celebración, lo digo porque estamos a 25 y de Navidad no le encuentro ni el nombre. Me la he pasado del nabo y hasta puedo entregarme un Oscar por ser la peor de mi vida. Creo que nos ha pasado a todos en tiempos distintos, que en las eventualiades más importantes nos va de la patada, bueno, pues ésta es una de esas eventualidades supuestamente importantes" en que me siento de la chingada. 
   Recuerdo Navidades pasadas en dónde mi madre dormía en mi cuarto llorando porque se peleaba con mi padre, recuerdo otras en donde simplemente tenía el corazón hecho un asco, recuerdo también una en especial en dónde mi mejor amigo me mandó a la goma; en fin, recuerdo tantas desventuras que el día de hoy es una especie de VIP en donde tengo todo pagado; pero no me permiten invitar a más personas. Es lo malo, divertirse sólo con todo este karma de regalo es simplemente muy triste. Y luego la gente le pregunta a uno que cómo la pasó, y se responde que bien, con la familia cuando en realidad estuvo de la chingada; a la gente le importa un carajo los detalles, se los pasa por la cola y los regresa donde salieron, la gente quiere escuchar que estás super soper y que el señor claus te trajo un increíble Ipad, "Jhony, la gente está muy loca".

   Aveces ya no sé que es peor, sentirse una mierda constante o en verdad ser una mierda constante, alguna ha de ser más chida que otra, alguna por lo menos ha de recibir otro VIP pagado.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Gente más que chingona

Hay gente tan chingonamente idiota, que molan más que la navidad.
Hay gente tan chingonamente idiota, que son mejor que un accidente automovilístico donde nadie muere; pero viven como si estuvieran muertos. 
Hay gente tan chingonamente idiota, que conocerlas es el castigo perfecto, el regalo de reyes, el día de la MADRE anticipado.
Hay gente tan chingonamente idiota, que se parece a la grasa del pescado frito: sabrosa y perjudicial.
Hay gente tan chingonamente idiota, que son como unos  Steve Maiden  en talla 2 cuando eres talla  3.  
Hay gente tan chingonamente idiota, que bien se merecen unas vacaciones: irse a China, a la Patagonia y si existe: al infierno mismo.
Hay gente tan chingonamente idiota,  que sin porponèrselo protagonizan ajenas películas dramáticas.
Es enserio que hay gente chingona y gente idiota; pero la mejor es la gente chingonamente idiota.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Los recuerdos están hechos de esto



                                                                             
  Sábado y todo pinta agradable, despertar y todo revuelto: las sábanas, mi cabello, el tocador y hasta los perros. Después de una noche poco convencional en compañía de amigos y unas cuantas indios, uno amanece revitalizado y con ganas de echarle flores a todo, por esta razón ando de vuelta en al Facebook, un poco campirana con el estéreo y mi ropa de dormir, comiendo pan de elote casero y disfrutando una taza de café frío, como me gusta.  
   Fuera de eso, ando escuhando música Bossa Nova,  mi madre hablando hasta por los codos, mi perro tirando su juguete en mi pijama y Yo, sin poder escribir como me gusta: sola. Pero así es esto ¿qué no? Como Alicia en el País de las maravillas, una cosa estrafalaria y confusa, pero divertida. Se supone que el no entender el ritmo variado de la vida lo hace divertido, es cuestión de humor.
   Ahora siguen los villancicos y todas esas cosas navideñas, mi madre anda cambiando el disco, mi perro  fue a lamerse su piñata y bueno, con él también se va mi tecleo masivo, perdido en bellas cotidianeidades: como el teléfono que acaba de sonar, interrumpiendo así el Music Time Mom... Si,  momentos inconclusos que regresan sólo en recuerdos, luego los recuerdos estàn hechos de esto: momentos vagos. 


lunes, 5 de diciembre de 2011

Igual de doloroso


La parte en la que abortas la misión.
La parte en la que abortas la misión de un sueño.
La parte en la que abortas la misión de un sueño que es amar.
La parte en la que abortas la misión de un sueño que es amar y que te amen,
está  quizá muy cerca de parecerse a la parte en la que abortas la misión de una persona.
Abortar un amor feto.
Abortar tu sangre.
Abortar  la vida propia.
Es quizá también la parte en la que ni siquiera existe para ser amado
y te das el lujo de abortar lo que pudo haber sido maravilloso.
El fin último.
Tu fin último.
Eso que buscas y te atrapa.
Eso que te atrapa y te envuelve.
Eso que te envuelve y te llena.
Eso que te llena y te hace sentir vivo.
La parte en la que abortas la misión de un sueño que es amar y que te amen,
es quizá la parte en la que regresas a la vida zombie, pero segura.
Es quizá la parte dolorosa.
La parte seca.
La parte madura que no llora.
La parte en la que te conviertes en otro ser,
un poco menos sensible.
Es igual de doloroso que prohibir la vida ajena.
Ni siquiera es por el bien de nadie, sino por el bien del amor mismo.

10 Días sin mi


Diez días sin mí han de ser  necios,
Como si nunca me hubieran conocido.
Diez días sin mí es como si nunca hubiera escrito,
Como si nada de todo lo que hice valiera la pena.
Diez días sin mí es un alivio para todos los sentidos,
Es un descanso merecido.
Entonces mi recuerdo ha de ser como un fruto
que se pudre desde la rama y sirve para fertilizar la tierra.
Entonces me imagino siendo  un auto o siendo un perro,
imagino todo menos lo que soy ahora en mi compañía.
Diez  días sin mi son necesarios
para huir de algunos malos pensamientos,
tontos y frágiles pensamientos.
Diez días sin mí es una pastilla del día siguiente:
Se apartan las dudas,
Se disipan los problemas,
Se arreglan erróneamente la vida.
El fin es el último,
El medio es totalmente indiferente.
Se ha conseguido
en diez días
Olvidar.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Día 1


Primer día sin Facebook.



  Después de la fiesta de cumpleaños me quedé con ese sabor de boca amargo de siempre, nada es lo que quiero; sin embargo los demás se divirtieron. Y como cada año, esas ganas de dejar que todo se vaya al caño mientras contemplo las ondas del mar, pero es Noviembre y en esta época ir a la playa es de locos; pero aunque ando loca, también ando sin  varo y sin tiempo, entonces mis 22 años han iniciado sin estar ahí. Lo demás sigue igual, la escuela infinita como el universo, queriendo acabar alguna vez, así que he llegado a pensar que es cuestión de gusto, entonces la escuela me gusta y saber que aún soy parte de ella me hace sentir un poco segura, pensando que quizá aún hay chance para tomar las cosas seriamente (algún día).  La situación económica  debiéndole el alma a toda franquicia, esperando algún día albergar más de cinco pesos en los bolsillos.

  La situación amorosa como es de esperar, con dolor de cabeza.Mientras, escucho a Bebe para ver si así me siento más Yo y menos extraña, a ver si de alguna forma me clavo en el cerebro que no soy un momento, soy para toda mi vida. No me importa, sólo quiero estar conmigo y a salvo. 

  Como parte de esta nueva etapa, mis 22 años fueron recibidos por una increíble gripe que me tiene casi muerta, y eso me gusta porque de alguna forma busco ser finiquitada por alguna enfermedad, algo más físico y menos psicológico. Por ratos no sé dónde meter la cabeza, me pica y todo eso que trae consigo un resfriado. Para colmo todo el mundo me cae gordo, de esos días en que ninguna prenda queda bien con la cara de muerta que trae uno. 

  Por otra parte mi cuerpo estallará de comida en cualquier  momentoque nefasto porque sientes que traes el abdomen  colgando como moco de pavo; pero igual ha de ser por la intolerancia a la lactosa y a todos esos dulces picosos que me he comido esta semana. Y luego sin ir a los ensayos de danza, que se supone me apasionan pero ni qué hacer cuando tienes una cuarentena mental.

  Y aquí estoy, en la chamba esperando que no vengan a comprar porque no tengo ganas de sonreírle a nadie, mi amargura es deliciosa cuando puedo escribir como ahora, quisiera dejarlo todo de nuevo, esa tentación de salir huyendo de la vida, como se sale del face, así de fácil.

“Me precipito y salto al vacío... empiezo a aprender como camina mi corazón” (Bebe. Buscome)