Me tomó tiempo entender que lo único temporal había sido siempre yo. No es como imaginaba, las personas no llegan a mi vida, más bien llego a la vida de las personas para desaparecer en un tiempo definido. Soy de esas chicas que uno ve bailar y piensa en lo buena que podría ser para un breve; luego me conocen en lo que respecta al primer nivel de entendimiento y se dan cuenta de que podría ser su hermana menor o la futura madre de sus hijos; pero si alcanzan conocerme más al fondo, cerca de mi estandarte mental, se dan cuenta que no podría siquiera ser madre de algún niño, ni hermana, ni un breve. Soy ese tipo de chica que te encuentras en la heladería y crees que esta ahí por un helado, no, ella está ahí por una necesidad de ya no entender el mundo. Vaya, realmente cansada me sentí al darme cuenta de todas esas visiones ajenas, pero más de las propias. Empiezo a pensar que tengo una maldita adicción a estar sola, conozco a alguien y simplemente me siento segura de la brevedad de las relación, de que todo dura un tiempo exacto para aprender y retirarse intacto.Quizá como secuela de temporadas anteriores, cuando me dejaba desbordar por el mismo desbordamiento y mis acciones giraban en torno a las esperanzas. Pero ahora no siento nada, no creo en nadie y al contrario de la chica que resultaba afligida, me encuentro falsa y seca frente a mí misma.
Creo que uno de mis mayores logros es la no culpabilidad, uno se cansa de disculpar sus acciones; por eso desaparezco repentinamente sin dar explicaciones de porqué y a dónde; por eso nunca me involucro más allá de una mirada o un beso, ni mal, ni bien, ello no significa nada para mi. Entonces, no puedo ofrecer nada más que mi vida escueta y mis sentidos ineptos. Así es como funciona mi mecanismo: una programación a corto plazo que se reanuda y comienza de nuevo; sólo que más profesional y acertada a su objetivo de aprender y retirarse intacta. Tan fácil como entender esto, tan complicada que me pongo aveces cuando lo mejor es decir: "No siento nada por ti, tampoco por mi y no pienso sentirlo jamás". Sí, sí, es un miedo tremendo a quedarme con las manos vacías y que ni el cuerpo me soporte viva. Eso es todo, una temporada, un momento, un tiempo; es lo que soy y no me siento culpable. Sólo digo que no soy una chica para estabilizarse, no soy la mejor prospecto por mi sonrisa inútil y mucho menos la de un momento porque no me entregaré completa. En cuanto a la amistad, empiezo a dudar de mis capacidades, lo único seguro conmigo es que nada es seguro. No entrego nada, no doy nada y en cambio, me lo llevo todo... en un tiempo estimado. Ese tipo de chica soy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario