>>Era innegable el error en proceso: de ese que planeas llevar a cabo y del cual sales adoloridamente satisfecho<<
En los últimos días había experimentado todo cuanto aburriento pudiese manisfestarse, eran días demasiado tranquilos para ser vividos, necesitaban aire de locura desequilibrada para salir de la zona de confort. Lo único seguro era el baile, "ahí" encontraba un porcentaje de la montaña rusa que necesitaba. Lo demás variaba de ánimo, en ocasiones sólo dormía cual sapo embrujado, no importaba el sitio: llámese suelo o cama, lo importante era cerrar los ojos y desconectarse.
No sabía que tan unida estaba a mi perro, hasta que el tiempo libre se convirtió en un premio. Ahora sé que cuando duermo, él duerme; cuando me enojo, me lame; cuando lloro, me lame y cuando me lame, duermo. Hay un patrón repetitivo: yo lo dejo lamer siempre y cuando él me deje dormir. Ambos sabemos el lugar que ocupamos en este mundo, él a mi lado y yo al suyo. Es una cosa al parecer romántica, pero nada que ver, más bien es una mutua dependencia animal.
Y bueno, en eso estaba, durmiendo y bailando cuando un día simplemente decidí cometer un error. Si, "planeé como uno hace al pensar que tiene que volver la suerte alguna vez". Y no volvió, porque nunca se fue, porque jamás llegó. Y uno lo sabe, esas cosas se intuyen y aún así me aventé sin paracaídas, pero es que la caída libre es tan placentera, deja a uno adoloridamente satisfecho. Volviendo al tema, era innegable el error en proceso porque fue a propósito concebido, estaba pidiendo a gritos ser creado. Y yo, como toda una mujer obediente, de buena casta y con el calzón de castidad bien puesto; me di a la tarea de crear un hoyo negro donde mi sueño fue absorbido. Había uno o dos pasos tentativos para caer en él y lo único que me detenía era mi perro, no quería arrastralo y, en el fondo, no debía arrastrame.
Y estoy resistiendo pero estos momentos duran poco, cuando uno se da cuenta ya no le queda nada, ni el cero con el que empezó. Ya no queda ni uno mismo, no te entiendes y no te encuentras. Ahh, pero se me pasa un detalle: "ahí", el baile, donde está ese gran porcentaje de montaña rusa que lo llena todo.
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