Shiraz

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Gemma Love

martes, 3 de julio de 2012

La conciencia desgarrada de no poder encontrar algo (Parte 11)


   Dos de Julio y todo hubo terminado. Era Lunes y por la mañana había presentado el último trabajo con Mantilla, algo relacionado con América Latina y las definiciones de Realismo en novelas de Juan Rulfo, Carlos fuentes y García Márquez entre otros. Días antes finalicé el servicio social en un evento que se llevó a cabo en Jueves, día que por si fuera poco terminé bebiéndome la noche margarita tras margarita en el Pompidou. Esa noche Brian no pudo acompañarme, así que busqué fiesta con Ximena y Angelice. Ximena y yo empezamos la caza de cigarros, estábamos tan mareadas que varios chicos pensaron en aprovechar, pero no me apeteció bailar con nadie, así que me divertí con mis amigas las margaritas. Quedé ebrísima, mis tacones diez parecían de cincuenta y cada paso me convertía en el becerro más reciente de la manada de becerros. Terminé en una silla, con el regalo que mi niño Omar me había obsequiado esa misma noche, un patricio de peluche, así que me dispuse a descansar mientras lo recordaba. 
  Pasadas las horas un chico de nombre Abraham me pidió mi nombre y mi número, sólo hice quitarme y sus amigos le preguntaron si ya me había untado el camarón, que cerdos, pensé. Pero así son estas noches, no todos van a relajarse y divertirse tranquilamente, muchos van en búsqueda de sexo fácil y urgido y salvaje y todas esas cosas maravillosas que una relación sexual ocasional puede proporcionarle a uno. Y no los culpo, quizá en otra época de mi vida (hace dos meses) y si no tuviese que llegar a casa a una hora determinada, hubiera ido en busca de una situación similar. Mínimo un after loco y prendido que me dejara repensando en si estaba viva o muerta; pero una vez que llegué a casa por la madrugada me postré en el cuarto de mis padres y dormí como bebé. 
  Después de la locura vivida el jueves, llegó el viernes y con ello la  última sesión del servicio, mi cara de zombie decía tres cosas: estoy cruda, la gripa contraataca y los odio a todos. El sábado me pasé postrada en cama al igual que el domingo. Lunes de nuevo, lunes dos de julio y a pesar de la gripa respiraba libertad hasta por las orejas. Para eso Peña Nieto habría ganado como presidente, al igual que Rolando Zapata para gobernador. Brian estaba emocionado por su posible y casi seguro puesto en el PRI. Yo estaba emocionada por él y por mi, ya que Julio representaba el mes del cambio, del descanso, de la planificación y el avance. Mientras tanto el país estaba camino a la mierda absoluta, con el PRI en el poder todos andaban vomitando críticas en las redes sociales, tanto que me hastié y preferí escribir. Terminé criticando al pueblo crítico, eso me hizo pensar en lo criticable que sería que leyeran mi crítica acerca de sus críticas, acabarían por criticarme toda. Pedazos love por todas partes, sería espléndido; pero como volvió a abrir la tienda, nada mejor que el aislamiento. Quedaba esperar el viernes para el pago de mis seis mil pesos, con eso haría un pequeño viaje quizá a la Riviera, entre otras cosas. Veía venir una de mis metas, llevar a Romeo al mar, sólo el y yo y el inmenso océano que lo cura todo. Mi alma necesitaba la última pócima y estaba por conseguirla. Todo estaba en su lugar, por un momento, en el cauteloso tiempo. 

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