Dos de Julio y todo hubo terminado. Era Lunes
y por la mañana había presentado el último trabajo con Mantilla, algo
relacionado con América Latina y las definiciones de Realismo en novelas de
Juan Rulfo, Carlos fuentes y García Márquez entre otros. Días antes finalicé el
servicio social en un evento que se llevó a cabo en Jueves, día que por si
fuera poco terminé bebiéndome la noche margarita tras margarita en el Pompidou.
Esa noche Brian no pudo acompañarme, así que busqué fiesta con Ximena y
Angelice. Ximena y yo empezamos la caza de cigarros, estábamos tan mareadas que
varios chicos pensaron en aprovechar, pero no me apeteció bailar con nadie, así
que me divertí con mis amigas las margaritas. Quedé ebrísima, mis tacones diez
parecían de cincuenta y cada paso me convertía en el becerro más reciente de la
manada de becerros. Terminé en una silla, con el regalo que mi niño Omar me
había obsequiado esa misma noche, un patricio de peluche, así que me dispuse a
descansar mientras lo recordaba.
Pasadas las horas un chico de nombre Abraham
me pidió mi nombre y mi número, sólo hice quitarme y sus amigos le preguntaron
si ya me había untado el camarón, que cerdos, pensé. Pero así son estas noches,
no todos van a relajarse y divertirse tranquilamente, muchos van en búsqueda de
sexo fácil y urgido y salvaje y todas esas cosas maravillosas que una relación
sexual ocasional puede proporcionarle a uno. Y no los culpo, quizá en otra
época de mi vida (hace dos meses) y si no tuviese que llegar a casa a una hora
determinada, hubiera ido en busca de una situación similar. Mínimo un after
loco y prendido que me dejara repensando en si estaba viva o muerta; pero una
vez que llegué a casa por la madrugada me postré en el cuarto de mis padres y
dormí como bebé.
Después de la locura vivida el jueves, llegó el viernes y con
ello la última sesión del servicio, mi cara
de zombie decía tres cosas: estoy cruda, la gripa contraataca y los odio a
todos. El sábado me pasé postrada en cama al igual que el domingo. Lunes de
nuevo, lunes dos de julio y a pesar de la gripa respiraba libertad hasta por
las orejas. Para eso Peña Nieto habría ganado como presidente, al igual que
Rolando Zapata para gobernador. Brian estaba emocionado por su posible y casi
seguro puesto en el PRI. Yo estaba emocionada por él y por mi, ya que Julio
representaba el mes del cambio, del descanso, de la planificación y el avance.
Mientras tanto el país estaba camino a la mierda absoluta, con el PRI en el
poder todos andaban vomitando críticas en las redes sociales, tanto que me
hastié y preferí escribir. Terminé criticando al
pueblo crítico, eso me hizo pensar en lo criticable que sería que leyeran mi
crítica acerca de sus críticas, acabarían por criticarme toda. Pedazos love por
todas partes, sería espléndido; pero como volvió a abrir la tienda, nada mejor
que el aislamiento. Quedaba esperar el viernes para el pago de mis seis
mil pesos, con eso haría un pequeño viaje quizá a la Riviera , entre otras
cosas. Veía venir una de mis metas, llevar a Romeo al mar, sólo el y yo y el
inmenso océano que lo cura todo. Mi alma necesitaba la última pócima y estaba por
conseguirla. Todo estaba en su lugar, por un momento, en el cauteloso tiempo.
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