Shiraz

Shiraz
Gemma Love

miércoles, 29 de febrero de 2012

Error

>>Era innegable el error en proceso: de ese que planeas llevar a cabo y del cual sales adoloridamente satisfecho<<

   En los últimos días había experimentado todo cuanto aburriento pudiese manisfestarse, eran días demasiado tranquilos para ser vividos, necesitaban aire de locura desequilibrada para salir de la zona de confort. Lo único seguro era el baile, "ahí"  encontraba un porcentaje de la montaña rusa que necesitaba. Lo demás variaba de ánimo, en ocasiones sólo dormía cual  sapo embrujado, no importaba el sitio: llámese suelo o cama, lo importante era cerrar los ojos y desconectarse. 

     No sabía que tan unida estaba a  mi perro, hasta que el tiempo libre se convirtió en un premio. Ahora sé que cuando duermo, él duerme; cuando me enojo, me lame; cuando lloro, me lame y cuando me lame, duermo. Hay un patrón repetitivo: yo lo dejo lamer siempre y cuando él me deje dormir. Ambos sabemos el lugar que ocupamos en este mundo, él a mi lado y yo al suyo. Es una cosa al parecer romántica, pero nada que ver, más bien es una mutua dependencia animal. 

    Y bueno, en eso estaba, durmiendo y bailando cuando un día simplemente decidí cometer un error. Si, "planeé como uno hace al pensar que tiene que volver la suerte alguna vez". Y no volvió, porque nunca se fue, porque jamás llegó. Y uno lo sabe, esas cosas se intuyen y aún así me aventé  sin paracaídas, pero es que la caída libre es tan placentera, deja a uno adoloridamente satisfecho. Volviendo al tema, era innegable el error en proceso porque fue a propósito concebido, estaba pidiendo a gritos ser creado. Y yo, como toda una mujer obediente, de buena casta y con el calzón de castidad bien puesto; me di a la tarea de crear un hoyo negro donde mi sueño fue absorbido. Había uno o dos pasos tentativos para caer en él y lo único que me detenía era mi perro, no quería arrastralo y, en el fondo, no debía arrastrame.
    Y estoy resistiendo pero estos momentos duran poco, cuando uno se da cuenta ya no le queda nada, ni el cero con el que empezó. Ya no queda ni uno mismo, no te entiendes y no te encuentras. Ahh, pero se me pasa un detalle: "ahí",  el baile, donde está ese gran porcentaje de montaña rusa que lo llena todo.

martes, 31 de enero de 2012

Falso Explicacione


  Aquí estoy de nuevo con esa sensación de perrillo perdido, sacudiéndome la pulgas de la poca melena que lleva un año creciendo y parece verse igual, bueno, en verdad está igual. Había pasado un día  del hundimiento emocional en el que me había inmiscuido y ahí seguía: hundida. Recién subí al Facebook una foto de cuando era pequeña y me la pasaba sonriendo a quien se dejara captar instantáneamente con mi extensa dentadura de leche, era una foto en que me noto de verdad feliz. La subí con el afán de recordar mis años maravillosos en que me pasaba los veranos playeando con la familia, sentada en la arena con mi pepsilindro de los Picapiedra; de alguna forma quería demostrarme que alguna vez tuve ese ingenuo marco en mi rostro: la sonrisa.  No es que -no sonría- ya que la mayor parte del tiempo me la paso mostrando los elotes que traigo por dientes, sino que, definitivamente algo anda mal conmigo y puedo sentirlo, puedo oler mi mal humor cada mañana.
 En estos días veo a los niños sonreir tan naturalmente, que sólo puedo quedarme admirando la belleza de su existencia y entonces, lo único que deseo es desear algo. Creo que hasta un "perrillo perdido" ha de sentirse más ubicado, al menos éste tiene su olfato que lo guía al basurero más cercano; en cambio yo,  tengo mi cabeza hecha un basurero y mi sentido del olfato es tan nulo como mi sentido de orientación. Hacia donde quiera que vaya o intente ir, siempre termino abriendo la puerta de la casa esperando a que me pregunten porqué llegué tan tarde.
  He llegado a una conclusión o más bien acabo de llegar a una conclusión: estoy cansada de "explicacionar",  dícese de la acción de constantemente dar explicaciones. Para empezar explicaciono con mi madre (en realidad sólo abro la boca como un pez fuera del agua, ella cree que explicaciono y a eso le llamo: "falso explicacione"), seguidamente explicaciono conmigo (y al término escribo, es como fugar un cigarrillo) y finalmente explicaciono con el Dios en el que he vuelto a creer (y entonces concluyo que no concluí nada). Venga, ese el punto: estoy cansada de explicacionar todo el maldito tiempo acerca de todas las malditas situaciones habidas y por haber acerca de todas las personas habidas y por haber. Me propongo un trato: por un día dejar de explicacionar. 
  En cuanto a la sonrisa pues  ha de aparecer en algún buen momento en que me encuentre sentada en la arena con mi pepsilindro (una indio); pero eso no importa ahora, ya que  la verdadera sonrisa empieza en la caja toráxica y sale a relucir sólo cuando ya no pueda mantenerse más tiempo oculta... ¡mierda! mi sonrisa sigue jugando busca busca.

domingo, 29 de enero de 2012

El regalo

>> Es gracioso como la vida te presenta un desiquilibrio para mantener tu equilibrio, eso pienso <<

  Recién acababa de enviar un regalo al mundo y me había despedido de él, así que  un día como cualquier otro me sentí  lista para dejar que todo el universo entre por mis ojos y que mis ojos le entren al universo.En eso andaba, revolviendo al viento con mi cabello cuando el "no se qué" (entiéndase por casualidad, destino u obstáculo) me presentó el mismo regalo que recién acababa de enviar al mundo y me habia despedido de él ¡En pleno universo en mis ojos y en pleno viento con mi cabello! Entonces, como toda una artista del escape me di a la huída a paso firme, era el regalo más enredado de toda mi vida y podía saberlo por la forma en que vino envuelto. Por otra parte, re-recibirlo  podía significar una maliciosa trampa.
  Caminé como bajo la lluvia (era un día soleado y mi desesperación estaba de más), casi corriendo me fijé en los semáforos para cruzar al otro lado lo más pronto posible (estaban bien verdes), donde yacía la paz y el equilibrio (donde podía hacer mi berrinche interno), voltieé a mi izquierda para verificar que era seguro cruzar la calle (sólo quería cruzar y que me aplaste un auto), cuando...

-Hey,Gemma
-Hola...
- (... ) te vi y me acerqué...
- Yo no estaba segura de que seas tú... (estaba completamente segura de que eras tú)
- Yo tampoco, te vi y dije ¿Gemma?
- Hahaha, que sorpresa (¿sorpresa? ¡castigo! ¿reirme? quiero llorar, no puede ES!)

  Y así podría contar toda la presentación, pero no es el punto. Platicamos durante dos horas, bebimos unas frías y "nos despedimos". Ese tampoco es el punto, en realidad no sé cual es el punto. El regalo había vuelto por su cuenta y sin envoltura, quizá eso quiere decir que ya no era un regalo en el mundo, era algo más allá andando por el mundo y eso podría significar una liberación para mi: si vino por su cuenta puede irse por su cuenta y entonces.. ¿y entonces qué? ¿que termino siendo? ¿efímera? ¿pasajera? ¿un regalo envuelto?  

  Lo que pesa no es el  "no se qué" (entiéndase por casualidad, destino u obstáculo), lo que pesa es el contenido de la comunicación visual, verbal y hasta quirológica; un Mus entre los dos y nuestras dos frías. Al contrario de la sonrisa que en otras ocasiones se dibujaba en mi rostro, acabé hecha un papel en blanco, más blanco que la mente en plena meditación, y eso que es difícil alcanzar la plena meditación; luego entonces mi mente era un blanco falso, quizá decepcionada del perfecto momento y lo imposible de su seguimiento a lo largo de la línea del tiempo. 

  Despues de "nos despedimos" acordando un próximo posible encuentro (intercambiar números y dejar que el otro caiga en la tentación, lo cual no ocurrió en ninguno) dejamos la estela de miradas sedientas, el vínculo silencioso entre el ruido urbano de los camiones y la certeza de que no podemos estar juntos y preferíamos dejarlo en manos del "no se qué" para sentirnos menos culpables. Llegué a casa, desiquilibrada como una adicta a los cigarros mentolados, con el sello de vaca en la frente: "FA #23" (Fracaso Amoroso número veintitrés).

  Todo lo que hube construido quizá no estaba bien cimentado, mi ex-equilibrio era falso y pude darme cuenta el día en que recién acababa de enviar un regalo al mundo y me había despedido de él, ¡en pleno universo en mis ojos y en pleno viento con mi cabello! A punto de cruzar la calle al equilibrio, el día en que el regalo volvió por su cuenta y sin envoltura, el día de "nos despedimos, del sello en mi frente "FA #23" (Fracaso Amoroso número veintitrés) y de que todo lo que hube construido quizá no estaba bien cimentado. 

  Pasada una semana, me dispusé a equilibrarme en base al desequilibrio anterior. Una velada de nachos con Mi  Altergomejoramiga, la recomendación de una película, el seguimiento de otra, un Domingo de ropa limpia y por supuesto, un fría en mano. Es gracioso como la vida te presenta un desiquilibrio para mantener tu equilibrio, eso pienso. 

  Dedicado a: Mi  Altergomejoramiga, a mi y a ellos. 

jueves, 19 de enero de 2012

¿Sé tú?

  El otro día me sorprendí pensándote, ahí estaba, a la vuelta de mi cama, de la escuela (porque todavía voy a la escuela), de mi casa y hasta la vuelta de la vuelta; entonces heché el estómago a la escarpa y con él todo lo que guarde de ti (que no fue mucho) pero fue concentrado y, ahí empezó mi calvario.

  Luego me regalaron un libro que habla de las miradas, bueno, en realidad habla de las relaciones humanas pero eso implica muchas veces las miradas y me refiero a las miradas superficiales que de alguna manera que no sé cual es llegan a lo interno. En realidad no decía nada de eso, pero es una de las conclusiones a las que llegué ¿a qué va esto? Bueno, como dice una canción que me pasó mi amiga , encontrarme con "tus ojos de asesino y tu cuerpo perfecto" fue una cosa rasposa, no me preguntes porqué, sólo fue rasposo y ya. Si me dijeras que no me tocaste ni el cabello, lo entedería, pero tocaste hasta mi alma con una simple frase "se tú" y entonces fui todo menos yo, un cúmulo, una estrella y un chicle; una hormiga, un sonido y un suplicio, terminé echa nada. Quiero pensar que fue excelente sentir y sentir por ti; pero sería más mentirosa de lo que ya soy, de por si miento, me miento y  le miento a lo que miento; entonces temgo que admitir que la excelencia se terminó el día en que nos despedimos, si, ese día en que platicamos de las galletas, luego cada galleta me aleja más de ti y de tu cuerpo etéreo. 

  He estado leyendo, como te decía, y quizá estoy mal pero estoy bien, es decir, que no quiero a nadie más en mi vida si no eres tú y me encanta el pensamiento fracasado: simplemente estás prohibido, con todas las letras y con todo el énfasis que deba darse a la palabra, estás vetado para mi, lo dice Chaak, Dios, Jheová, Alá, Osiris y esa parte mía que se dice llamar "sé tú". Y "sé tú" tiene muchas implicaciones, una de ellas y la más estúpida es que te amaré en secreto hasta el día de mi muerte y (la verdad no te amo, sólo quería escribirlo) otra implicación es odiarte chido, no quiero verte más y mucho menos rozarte, porque eso trae consigo otras implicaciones que "sé tú" no  podría soportar. Como te decía, he estado leyendo y me siento feliz de esta edad y de lo no desesperada que me encuentro para conseguir pareja, porque he visto el resultado en ti, y no es que sea malo, al contrario es un resultado maravilloso y premiado, pero no quiero llegar a los 30 años casada y encontrarme con Nemo, tú me entiendes, tanto tiempo buscando algo que vive bajo el agua y aparte esta mocho, no quiero eso. No lo tomes a mal, no insinúo que la regaste, quizá eres feliz y lograste tu mayor sueño; aparte sé que esto no te interesa, hahaha, pero hablando conmigo de ti, solamente te desesperaste, quiero creer que así fue y por eso la vida me pone ahora una historia cursi, sin desenlace o continuación y por si fuera poco, sin un final que me haga dejarte en esa vuelta de la escuela (porque todavía voy a la escuela), en esa vuelta de mi cama, del estómago en la escarpa y de la vuelta misma donde empezó mi calvario.


domingo, 25 de diciembre de 2011

De la chingada

   En el mes de diciembre y no le encuentro nada de espíritu a estas ondas de celebración, lo digo porque estamos a 25 y de Navidad no le encuentro ni el nombre. Me la he pasado del nabo y hasta puedo entregarme un Oscar por ser la peor de mi vida. Creo que nos ha pasado a todos en tiempos distintos, que en las eventualiades más importantes nos va de la patada, bueno, pues ésta es una de esas eventualidades supuestamente importantes" en que me siento de la chingada. 
   Recuerdo Navidades pasadas en dónde mi madre dormía en mi cuarto llorando porque se peleaba con mi padre, recuerdo otras en donde simplemente tenía el corazón hecho un asco, recuerdo también una en especial en dónde mi mejor amigo me mandó a la goma; en fin, recuerdo tantas desventuras que el día de hoy es una especie de VIP en donde tengo todo pagado; pero no me permiten invitar a más personas. Es lo malo, divertirse sólo con todo este karma de regalo es simplemente muy triste. Y luego la gente le pregunta a uno que cómo la pasó, y se responde que bien, con la familia cuando en realidad estuvo de la chingada; a la gente le importa un carajo los detalles, se los pasa por la cola y los regresa donde salieron, la gente quiere escuchar que estás super soper y que el señor claus te trajo un increíble Ipad, "Jhony, la gente está muy loca".

   Aveces ya no sé que es peor, sentirse una mierda constante o en verdad ser una mierda constante, alguna ha de ser más chida que otra, alguna por lo menos ha de recibir otro VIP pagado.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Gente más que chingona

Hay gente tan chingonamente idiota, que molan más que la navidad.
Hay gente tan chingonamente idiota, que son mejor que un accidente automovilístico donde nadie muere; pero viven como si estuvieran muertos. 
Hay gente tan chingonamente idiota, que conocerlas es el castigo perfecto, el regalo de reyes, el día de la MADRE anticipado.
Hay gente tan chingonamente idiota, que se parece a la grasa del pescado frito: sabrosa y perjudicial.
Hay gente tan chingonamente idiota, que son como unos  Steve Maiden  en talla 2 cuando eres talla  3.  
Hay gente tan chingonamente idiota, que bien se merecen unas vacaciones: irse a China, a la Patagonia y si existe: al infierno mismo.
Hay gente tan chingonamente idiota,  que sin porponèrselo protagonizan ajenas películas dramáticas.
Es enserio que hay gente chingona y gente idiota; pero la mejor es la gente chingonamente idiota.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Los recuerdos están hechos de esto



                                                                             
  Sábado y todo pinta agradable, despertar y todo revuelto: las sábanas, mi cabello, el tocador y hasta los perros. Después de una noche poco convencional en compañía de amigos y unas cuantas indios, uno amanece revitalizado y con ganas de echarle flores a todo, por esta razón ando de vuelta en al Facebook, un poco campirana con el estéreo y mi ropa de dormir, comiendo pan de elote casero y disfrutando una taza de café frío, como me gusta.  
   Fuera de eso, ando escuhando música Bossa Nova,  mi madre hablando hasta por los codos, mi perro tirando su juguete en mi pijama y Yo, sin poder escribir como me gusta: sola. Pero así es esto ¿qué no? Como Alicia en el País de las maravillas, una cosa estrafalaria y confusa, pero divertida. Se supone que el no entender el ritmo variado de la vida lo hace divertido, es cuestión de humor.
   Ahora siguen los villancicos y todas esas cosas navideñas, mi madre anda cambiando el disco, mi perro  fue a lamerse su piñata y bueno, con él también se va mi tecleo masivo, perdido en bellas cotidianeidades: como el teléfono que acaba de sonar, interrumpiendo así el Music Time Mom... Si,  momentos inconclusos que regresan sólo en recuerdos, luego los recuerdos estàn hechos de esto: momentos vagos.