Shiraz

Shiraz
Gemma Love

viernes, 30 de marzo de 2012

Temporal

   Me tomó tiempo entender que lo único temporal había sido siempre yo. No es como imaginaba, las personas no llegan a mi vida, más bien llego a la vida de las personas para desaparecer en un tiempo definido. Soy de esas chicas que uno ve bailar y piensa en lo buena que podría ser para un breve; luego me conocen en lo que respecta al primer nivel de entendimiento  y se dan cuenta de que podría ser su hermana menor o la futura madre de sus hijos; pero si alcanzan conocerme más al fondo, cerca de mi estandarte mental, se dan cuenta que no podría siquiera ser madre de algún niño, ni hermana, ni un breve. Soy ese tipo de chica que te encuentras en la heladería y crees que esta ahí por un helado, no, ella está ahí por una necesidad de ya no entender el mundo. Vaya, realmente cansada me sentí al darme cuenta de todas esas visiones ajenas, pero más de las propias. Empiezo a pensar que tengo una maldita adicción a estar sola, conozco a alguien y simplemente me siento segura de la brevedad de las relación, de que todo dura un tiempo exacto para aprender y retirarse intacto.Quizá como secuela de temporadas anteriores, cuando me dejaba desbordar por el mismo desbordamiento y mis acciones giraban en torno a las esperanzas. Pero ahora no siento nada, no creo en nadie y al contrario de la chica que resultaba afligida, me encuentro falsa y seca frente a mí misma. 
  Creo que uno de mis mayores logros es la no culpabilidad, uno se cansa de disculpar sus acciones; por eso desaparezco repentinamente sin dar explicaciones de porqué y a dónde; por eso nunca me involucro más allá de una mirada o un beso, ni mal, ni bien, ello no significa nada para mi. Entonces,  no puedo ofrecer nada más que mi vida escueta y mis sentidos ineptos. Así es como funciona mi mecanismo: una programación a corto plazo que se reanuda y  comienza de nuevo; sólo que más  profesional y acertada a su objetivo de aprender y retirarse intacta. Tan fácil como entender esto, tan complicada que me pongo aveces cuando lo mejor es decir: "No siento nada por ti, tampoco por mi y no pienso sentirlo jamás". Sí, sí, es un miedo tremendo a quedarme con las manos vacías y que ni el cuerpo me soporte viva. Eso es todo, una temporada, un momento, un tiempo; es lo que soy y no me siento culpable. Sólo digo que no soy una chica para estabilizarse, no soy la mejor prospecto por mi sonrisa inútil y mucho menos la de un momento porque no me entregaré completa. En cuanto a la amistad, empiezo a dudar de mis capacidades, lo único seguro conmigo es que nada es seguro. No entrego nada, no doy nada y en cambio, me lo llevo todo... en un tiempo estimado. Ese tipo de chica soy. 


sábado, 3 de marzo de 2012

Iluminada

  No había ni una pizca de alimento en ese cuerpo, siquiera había ganas de seguir en movimiento; yacía recostado en una superficie húmeda de la calle ochenta y seis con el sólo monólogo de sus pensamientos. Si, desde luego; era un cuerpo cuya mente podía pensar y atravezar cualquier espiral aterradora en su búsqueda de la iluminación. Había pasado ya un tiempo que no se mide, y  la gente sin percatarse de su presencia, a excepción de los que deambulaban en la madrugada, de vez en cuando paraban un tiempo indefinido y contemplaban extrañados la inminente belleza de su concentración. Pero nunca iba a más, no hubo quien le hiciera compañía y dejaron pasar su oportunidad de luz. 

  Pude verlo una vez, el cuerpo, en la calle ochenta y seis. Tenía las manos largas y un poco rasposas; sus ojos permanecían cerrados cual paz eterna; estaba de costado izquierdo en posición fetal y tenía las piernas ligeramente dobladas, un poco sucias. Era un cuerpo hermoso por el aura etérea que le rodeaba, no supe distinguir si era hombre o mujer, hasta la fecha no sé si era un cuerpo realmente humano. Esa noche tuve sensación de miedo, algo tan  perceptiblemente bello y la idea de quedarme atrapada ahí para siempre, sonaba mal, sonaba horrible. Pero estaba desgastada de los días y lo único placentero era la luz que emanaba, "absurdo" pensé, "qué es esto y que estoy haciendo, seguro estoy borracha, me voy a casa". No sé cuando, pero estaba recostada a su lado, observando las estrellas que seguramente ese cuerpo no veía, no con los ojos abiertos a este mundo. Me sentí bien, por un momento, estaba en donde quería estar. El cielo se vino a bajo en zoom, pude notar cada estrella en su forma original; nada parecido a lo que había visto antes. Eran vivientes, extrañas y se llamaban a sí mismas con un nombre que no supe pronunciar; lo que estaba pasando era sencillo: ya no estaba dormida, ya no estaba camino a casa, ya no estaba. 

  Esto era mejor que lo que había sentido antes, simplemente no encontraba ni mis manos, podía sentir todo el derredor menos mi cuerpo, no había forma de observarme; pero de algo estaba segura, esto podría durar un tiempo indefinido y eso no me importaba. "Como poder respirar bajo el agua, pero con la liviandad del viento", así lo defino. Estaba feliz, me sentía plena y extendida, un goce súbito, así que empecé a moverme por todo el espacio, entendiendo la razón principal de la humanidad: se revelaba  a caricias el propósito existencial.

Como quien no se lo espera, caí en una espiral de espinas negras, el seco trueno estremeció mi ser y pude ver mis manos, largas y un poco rasposas; mis piernas entumidas por la posición fetal en que me encontraba; me estiré adolorida, el peso decendió por mis mejillas, se acabó la respiración en el agua y la liviandad del viento...

  Estaba ahí, en la misma habitación de siempre, sin entender lo que pensaba y sintiendo el cuerpo desnutrido, débil hasta la mirada. No había estrellas de nombres extraños, ni luz etérea, ni iluminacion. La razón principal de la humanidad me pareció un asco y vomité lo que no había comido,  tomé algo, no recuerdo que y, lo presioné a mi pecho, se hundió profundo y dejó rodar por mis brazos calidez propia, si, se sentía mejor, la sangre es cálida, más cálida que los cuerpos unidos. No era suficiente, necesitaba sentir más aquel calor, así que utilicé mis propias uñas y las hundí en mis brazos y piernas como quien hunde la cuchara en un flan napolitano. Pude por un momento ser mi dueña, levanté la dermis como quien pela una banana, y fluyó así en la habitación la fuente de la vida. Lo único que se dibujaba en mi rostro era una ténue sonrisa, casi desvanecida, etérea, por un lapso de tiempo indefinido pude respirar nuevamente bajo líquido, liviana con el viento y totalmente iluminada.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Error

>>Era innegable el error en proceso: de ese que planeas llevar a cabo y del cual sales adoloridamente satisfecho<<

   En los últimos días había experimentado todo cuanto aburriento pudiese manisfestarse, eran días demasiado tranquilos para ser vividos, necesitaban aire de locura desequilibrada para salir de la zona de confort. Lo único seguro era el baile, "ahí"  encontraba un porcentaje de la montaña rusa que necesitaba. Lo demás variaba de ánimo, en ocasiones sólo dormía cual  sapo embrujado, no importaba el sitio: llámese suelo o cama, lo importante era cerrar los ojos y desconectarse. 

     No sabía que tan unida estaba a  mi perro, hasta que el tiempo libre se convirtió en un premio. Ahora sé que cuando duermo, él duerme; cuando me enojo, me lame; cuando lloro, me lame y cuando me lame, duermo. Hay un patrón repetitivo: yo lo dejo lamer siempre y cuando él me deje dormir. Ambos sabemos el lugar que ocupamos en este mundo, él a mi lado y yo al suyo. Es una cosa al parecer romántica, pero nada que ver, más bien es una mutua dependencia animal. 

    Y bueno, en eso estaba, durmiendo y bailando cuando un día simplemente decidí cometer un error. Si, "planeé como uno hace al pensar que tiene que volver la suerte alguna vez". Y no volvió, porque nunca se fue, porque jamás llegó. Y uno lo sabe, esas cosas se intuyen y aún así me aventé  sin paracaídas, pero es que la caída libre es tan placentera, deja a uno adoloridamente satisfecho. Volviendo al tema, era innegable el error en proceso porque fue a propósito concebido, estaba pidiendo a gritos ser creado. Y yo, como toda una mujer obediente, de buena casta y con el calzón de castidad bien puesto; me di a la tarea de crear un hoyo negro donde mi sueño fue absorbido. Había uno o dos pasos tentativos para caer en él y lo único que me detenía era mi perro, no quería arrastralo y, en el fondo, no debía arrastrame.
    Y estoy resistiendo pero estos momentos duran poco, cuando uno se da cuenta ya no le queda nada, ni el cero con el que empezó. Ya no queda ni uno mismo, no te entiendes y no te encuentras. Ahh, pero se me pasa un detalle: "ahí",  el baile, donde está ese gran porcentaje de montaña rusa que lo llena todo.

martes, 31 de enero de 2012

Falso Explicacione


  Aquí estoy de nuevo con esa sensación de perrillo perdido, sacudiéndome la pulgas de la poca melena que lleva un año creciendo y parece verse igual, bueno, en verdad está igual. Había pasado un día  del hundimiento emocional en el que me había inmiscuido y ahí seguía: hundida. Recién subí al Facebook una foto de cuando era pequeña y me la pasaba sonriendo a quien se dejara captar instantáneamente con mi extensa dentadura de leche, era una foto en que me noto de verdad feliz. La subí con el afán de recordar mis años maravillosos en que me pasaba los veranos playeando con la familia, sentada en la arena con mi pepsilindro de los Picapiedra; de alguna forma quería demostrarme que alguna vez tuve ese ingenuo marco en mi rostro: la sonrisa.  No es que -no sonría- ya que la mayor parte del tiempo me la paso mostrando los elotes que traigo por dientes, sino que, definitivamente algo anda mal conmigo y puedo sentirlo, puedo oler mi mal humor cada mañana.
 En estos días veo a los niños sonreir tan naturalmente, que sólo puedo quedarme admirando la belleza de su existencia y entonces, lo único que deseo es desear algo. Creo que hasta un "perrillo perdido" ha de sentirse más ubicado, al menos éste tiene su olfato que lo guía al basurero más cercano; en cambio yo,  tengo mi cabeza hecha un basurero y mi sentido del olfato es tan nulo como mi sentido de orientación. Hacia donde quiera que vaya o intente ir, siempre termino abriendo la puerta de la casa esperando a que me pregunten porqué llegué tan tarde.
  He llegado a una conclusión o más bien acabo de llegar a una conclusión: estoy cansada de "explicacionar",  dícese de la acción de constantemente dar explicaciones. Para empezar explicaciono con mi madre (en realidad sólo abro la boca como un pez fuera del agua, ella cree que explicaciono y a eso le llamo: "falso explicacione"), seguidamente explicaciono conmigo (y al término escribo, es como fugar un cigarrillo) y finalmente explicaciono con el Dios en el que he vuelto a creer (y entonces concluyo que no concluí nada). Venga, ese el punto: estoy cansada de explicacionar todo el maldito tiempo acerca de todas las malditas situaciones habidas y por haber acerca de todas las personas habidas y por haber. Me propongo un trato: por un día dejar de explicacionar. 
  En cuanto a la sonrisa pues  ha de aparecer en algún buen momento en que me encuentre sentada en la arena con mi pepsilindro (una indio); pero eso no importa ahora, ya que  la verdadera sonrisa empieza en la caja toráxica y sale a relucir sólo cuando ya no pueda mantenerse más tiempo oculta... ¡mierda! mi sonrisa sigue jugando busca busca.

domingo, 29 de enero de 2012

El regalo

>> Es gracioso como la vida te presenta un desiquilibrio para mantener tu equilibrio, eso pienso <<

  Recién acababa de enviar un regalo al mundo y me había despedido de él, así que  un día como cualquier otro me sentí  lista para dejar que todo el universo entre por mis ojos y que mis ojos le entren al universo.En eso andaba, revolviendo al viento con mi cabello cuando el "no se qué" (entiéndase por casualidad, destino u obstáculo) me presentó el mismo regalo que recién acababa de enviar al mundo y me habia despedido de él ¡En pleno universo en mis ojos y en pleno viento con mi cabello! Entonces, como toda una artista del escape me di a la huída a paso firme, era el regalo más enredado de toda mi vida y podía saberlo por la forma en que vino envuelto. Por otra parte, re-recibirlo  podía significar una maliciosa trampa.
  Caminé como bajo la lluvia (era un día soleado y mi desesperación estaba de más), casi corriendo me fijé en los semáforos para cruzar al otro lado lo más pronto posible (estaban bien verdes), donde yacía la paz y el equilibrio (donde podía hacer mi berrinche interno), voltieé a mi izquierda para verificar que era seguro cruzar la calle (sólo quería cruzar y que me aplaste un auto), cuando...

-Hey,Gemma
-Hola...
- (... ) te vi y me acerqué...
- Yo no estaba segura de que seas tú... (estaba completamente segura de que eras tú)
- Yo tampoco, te vi y dije ¿Gemma?
- Hahaha, que sorpresa (¿sorpresa? ¡castigo! ¿reirme? quiero llorar, no puede ES!)

  Y así podría contar toda la presentación, pero no es el punto. Platicamos durante dos horas, bebimos unas frías y "nos despedimos". Ese tampoco es el punto, en realidad no sé cual es el punto. El regalo había vuelto por su cuenta y sin envoltura, quizá eso quiere decir que ya no era un regalo en el mundo, era algo más allá andando por el mundo y eso podría significar una liberación para mi: si vino por su cuenta puede irse por su cuenta y entonces.. ¿y entonces qué? ¿que termino siendo? ¿efímera? ¿pasajera? ¿un regalo envuelto?  

  Lo que pesa no es el  "no se qué" (entiéndase por casualidad, destino u obstáculo), lo que pesa es el contenido de la comunicación visual, verbal y hasta quirológica; un Mus entre los dos y nuestras dos frías. Al contrario de la sonrisa que en otras ocasiones se dibujaba en mi rostro, acabé hecha un papel en blanco, más blanco que la mente en plena meditación, y eso que es difícil alcanzar la plena meditación; luego entonces mi mente era un blanco falso, quizá decepcionada del perfecto momento y lo imposible de su seguimiento a lo largo de la línea del tiempo. 

  Despues de "nos despedimos" acordando un próximo posible encuentro (intercambiar números y dejar que el otro caiga en la tentación, lo cual no ocurrió en ninguno) dejamos la estela de miradas sedientas, el vínculo silencioso entre el ruido urbano de los camiones y la certeza de que no podemos estar juntos y preferíamos dejarlo en manos del "no se qué" para sentirnos menos culpables. Llegué a casa, desiquilibrada como una adicta a los cigarros mentolados, con el sello de vaca en la frente: "FA #23" (Fracaso Amoroso número veintitrés).

  Todo lo que hube construido quizá no estaba bien cimentado, mi ex-equilibrio era falso y pude darme cuenta el día en que recién acababa de enviar un regalo al mundo y me había despedido de él, ¡en pleno universo en mis ojos y en pleno viento con mi cabello! A punto de cruzar la calle al equilibrio, el día en que el regalo volvió por su cuenta y sin envoltura, el día de "nos despedimos, del sello en mi frente "FA #23" (Fracaso Amoroso número veintitrés) y de que todo lo que hube construido quizá no estaba bien cimentado. 

  Pasada una semana, me dispusé a equilibrarme en base al desequilibrio anterior. Una velada de nachos con Mi  Altergomejoramiga, la recomendación de una película, el seguimiento de otra, un Domingo de ropa limpia y por supuesto, un fría en mano. Es gracioso como la vida te presenta un desiquilibrio para mantener tu equilibrio, eso pienso. 

  Dedicado a: Mi  Altergomejoramiga, a mi y a ellos. 

jueves, 19 de enero de 2012

¿Sé tú?

  El otro día me sorprendí pensándote, ahí estaba, a la vuelta de mi cama, de la escuela (porque todavía voy a la escuela), de mi casa y hasta la vuelta de la vuelta; entonces heché el estómago a la escarpa y con él todo lo que guarde de ti (que no fue mucho) pero fue concentrado y, ahí empezó mi calvario.

  Luego me regalaron un libro que habla de las miradas, bueno, en realidad habla de las relaciones humanas pero eso implica muchas veces las miradas y me refiero a las miradas superficiales que de alguna manera que no sé cual es llegan a lo interno. En realidad no decía nada de eso, pero es una de las conclusiones a las que llegué ¿a qué va esto? Bueno, como dice una canción que me pasó mi amiga , encontrarme con "tus ojos de asesino y tu cuerpo perfecto" fue una cosa rasposa, no me preguntes porqué, sólo fue rasposo y ya. Si me dijeras que no me tocaste ni el cabello, lo entedería, pero tocaste hasta mi alma con una simple frase "se tú" y entonces fui todo menos yo, un cúmulo, una estrella y un chicle; una hormiga, un sonido y un suplicio, terminé echa nada. Quiero pensar que fue excelente sentir y sentir por ti; pero sería más mentirosa de lo que ya soy, de por si miento, me miento y  le miento a lo que miento; entonces temgo que admitir que la excelencia se terminó el día en que nos despedimos, si, ese día en que platicamos de las galletas, luego cada galleta me aleja más de ti y de tu cuerpo etéreo. 

  He estado leyendo, como te decía, y quizá estoy mal pero estoy bien, es decir, que no quiero a nadie más en mi vida si no eres tú y me encanta el pensamiento fracasado: simplemente estás prohibido, con todas las letras y con todo el énfasis que deba darse a la palabra, estás vetado para mi, lo dice Chaak, Dios, Jheová, Alá, Osiris y esa parte mía que se dice llamar "sé tú". Y "sé tú" tiene muchas implicaciones, una de ellas y la más estúpida es que te amaré en secreto hasta el día de mi muerte y (la verdad no te amo, sólo quería escribirlo) otra implicación es odiarte chido, no quiero verte más y mucho menos rozarte, porque eso trae consigo otras implicaciones que "sé tú" no  podría soportar. Como te decía, he estado leyendo y me siento feliz de esta edad y de lo no desesperada que me encuentro para conseguir pareja, porque he visto el resultado en ti, y no es que sea malo, al contrario es un resultado maravilloso y premiado, pero no quiero llegar a los 30 años casada y encontrarme con Nemo, tú me entiendes, tanto tiempo buscando algo que vive bajo el agua y aparte esta mocho, no quiero eso. No lo tomes a mal, no insinúo que la regaste, quizá eres feliz y lograste tu mayor sueño; aparte sé que esto no te interesa, hahaha, pero hablando conmigo de ti, solamente te desesperaste, quiero creer que así fue y por eso la vida me pone ahora una historia cursi, sin desenlace o continuación y por si fuera poco, sin un final que me haga dejarte en esa vuelta de la escuela (porque todavía voy a la escuela), en esa vuelta de mi cama, del estómago en la escarpa y de la vuelta misma donde empezó mi calvario.


domingo, 25 de diciembre de 2011

De la chingada

   En el mes de diciembre y no le encuentro nada de espíritu a estas ondas de celebración, lo digo porque estamos a 25 y de Navidad no le encuentro ni el nombre. Me la he pasado del nabo y hasta puedo entregarme un Oscar por ser la peor de mi vida. Creo que nos ha pasado a todos en tiempos distintos, que en las eventualiades más importantes nos va de la patada, bueno, pues ésta es una de esas eventualidades supuestamente importantes" en que me siento de la chingada. 
   Recuerdo Navidades pasadas en dónde mi madre dormía en mi cuarto llorando porque se peleaba con mi padre, recuerdo otras en donde simplemente tenía el corazón hecho un asco, recuerdo también una en especial en dónde mi mejor amigo me mandó a la goma; en fin, recuerdo tantas desventuras que el día de hoy es una especie de VIP en donde tengo todo pagado; pero no me permiten invitar a más personas. Es lo malo, divertirse sólo con todo este karma de regalo es simplemente muy triste. Y luego la gente le pregunta a uno que cómo la pasó, y se responde que bien, con la familia cuando en realidad estuvo de la chingada; a la gente le importa un carajo los detalles, se los pasa por la cola y los regresa donde salieron, la gente quiere escuchar que estás super soper y que el señor claus te trajo un increíble Ipad, "Jhony, la gente está muy loca".

   Aveces ya no sé que es peor, sentirse una mierda constante o en verdad ser una mierda constante, alguna ha de ser más chida que otra, alguna por lo menos ha de recibir otro VIP pagado.